miércoles, 27 mayo, 2026
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Drink the Sea, unión y fuerza

A veces, la etiqueta de “supergrupo” se agota por su redundancia, un término vago para definir la unión de una cantidad X de músicos con credenciales ya demostradas. En casos como el de Drink the Sea, sin embargo, el rótulo parece más que adecuado, no solo por el CV de cada uno de sus integrantes, sino por la rapidez con la que el proyecto tomó dimensión. En poco más de dos años, Peter Buck (R.E.M., The Minus 5, Tuatara y Tired Pony), Barrett Martin (Mad Season, Screaming Trees), Alain Johannes (Eleven, Queens of the Stone Age) y Duke Garwood (integrante de la banda de Mark Lanegan) pasaron de juntarse a intercambiar ideas a darle forma a una banda propiamente dicha que lanzó un notable álbum debut en mayo de 2025, al que le siguió un segundo volumen a los pocos meses. Esa veintena de canciones (más algunas de los proyectos de los que fueron parte) sonarán este lunes en su debut porteño en La Trastienda (Balcarce 460, San Telmo), con Richard Coleman como artista invitado, con entradas disponibles a través de Passline

“Con Peter nos conocemos hace 35 años y tocamos juntos en más de 30 discos con diferentes bandas y proyectos, hicimos muchas cosas. Con Alain nos conocemos desde los 90s y tocamos juntos en Joshua Tree con un montón de gente distinta. Empecé a tocar con Duke hace 3 años, pero Alain y él ya se conocían hace bastante, por trabajar en los discos de Mark Lanegan y los solista de él”, repasa Martin para sintetizar cómo un encuentro casi fortuito abrió la puerta al a idea de algo más grande. “Este proyecto se convirtió en una banda de una manera muy natural, porque todos habíamos grabado con alguno de los otros en algún punto. Mi idea era la de juntar a los mejores músicos y compositores que yo conociera para colaborar, pero no sabía que iba a terminar convirtiéndose en una banda, solo pensé que podía ser un lindo ciclo de colaboraciones pero fue creciendo de una manera muy natural y orgánica, y terminamos haciendo un álbum debut increíble”, repasa el baterista, que fue además el encargado de dar el puntapié inicial para la banda. 

Uno de los puntos más destacables de Drink the Sea es que a pesar de que sus integrantes provienen de bandas con estilos y yeites muy reconocibles, la música que crearon en conjunto no tiene ninguna reminiscencia al pasado de ninguno de ellos. “No fue tanto una decisión, sino más bien algo que nos pasó a partir de juntarnos. Cuando entrás en este tipo de situación musical, empezas a resonar con las personas con las que estás colaborando y empezás a darte cuenta de que hay cosas que salen distinto a cómo las harías vos normalmente”, explica Johannes para definir la dinámica de funcionamiento del grupo. “Todos nos nutrimos del otro, es como si existiera una conciencia en la banda, un ente superior o lo que sea, que sería la música de Drink the Sea, que aparece con nosotros tocando juntos. No es que decimos ‘hay que hacer esto u esto otro’, es la reacción natural frente a las canciones. Fue algo lo suficientemente abierto y amplio, y creo que va a seguir evolucionando”, completa. 

En ese sentido, si la idea de presentarse con una banda nueva es un desafío suficiente, hacerlo con 22 canciones nuevas bajo el brazo no hace más que subir la apuesta, algo que los propios músicos toman con naturalidad. “Todos esos temas se grabaron al mismo tiempo y encajaban bien juntos. Además, queríamos tener la suficiente cantidad de canciones para poder encabezar un show. No queremos abrir para otra gente, queremos poder tocar por nuestra cuenta”, explica Martin. A su lado, Johannes completa la idea: “Cuando tuvimos todos los temas, decidimos partir la obra al medio y empezamos a buscar que en cada volumen hubiera la misma cantidad de movimientos y emociones. Los dos discos funcionan muy bien como un conjunto, pero también como experiencias independientes”.

Con un repertorio tan grande a cuestas, Drink the Sea no escatimó a la hora de pensar cómo llevarlo al vivo. “ Es un show de 2 horas y media, con un montón de filmaciones hermosas que se ven en la pantalla detrás de la banda y que fueron pensadas especialmente para cada canción, así que es una performance musical y visual, es algo hermoso cuando lo ves todo junto”, define Martin. Ante la idea de que un proyecto tan grande demanda un oyente comprometido, Johannes aclara que el grupo lo hace con intención deliberada: “Tratamos de pensarlo desde el punto de vista de los fans: si yo tuviera un disco doble de mi banda favorita, saltaría de alegría, y si el show durara 3 horas estaría más feliz aún. No creo que nadie diga «Uh, no, más canciones». Podés conseguir un público que esté a la altura de lo que querés hacer, no es necesario bajarle el nivel para complacer a nadie”. 

A pesar de estar recién presentando su debut por partida doble, los integrantes de Drink the Sea aseguran tener ya 30 ideas de canciones para su tercer disco, que quieren publicar en octubre. “Todos somos muy buenos en colaborar porque además todos producimos discos para otra gente.Eso te condiciona a colaborar y escuchar a las ideas de otra persona y que eso encaje con lo que sea que estés haciendo, así que como que naturalmente estamos programados para ser colaboradores, y por eso esto funciona tan bien”, dice Martin defendiendo la naturalidad de cómo fluyen las cosas en la banda. Y, para rematar, Johannes aporta un factor clave: “A eso sumale que estamos todos más interesados en el proceso que en la fama o en el estatus. Eso hace que seas mucho más abierto, flexible y que no te joda el ego. Si te juntás con unos músicos de la puta madre en una sala, no vas a querer que todos tengan su voz porque algo más grande que todos va a tomar forma”.

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