Sudan Archives necesita pocas cosas para encender una pista, lo llamativo está en la elección de elementos. Desde temprano en su carrera, la artista nacida como Brittney Denise Parks hizo convivir al violín, el instrumento que estudió desde niña, con la cultura raver, que descubrió de adolescente. El cruce entre esos dos mundos asomó la nariz por primera vez en Athena, de 2019, subió la vara en Natural Brown Prom Queen, y encontró su versión superadora en The BPM, que lanzó el año pasado y presentará este jueves en Niceto Club (Niceto Vega 5510, Palermo). El cruce de mundos, dice, fue posible gracias a ser hija de un adicto a la tecnología. “Mi papá está muy metido en el tema de los gadgets, siempre tiene el último iPhone y le encantan todo tipo de relojes y aparatos. Un día me dio un iPad y ahí me di cuenta que podía conectar el violín para hacer música con una interfaz mucho menos intimidante que las que había en la computadora con el Reason o el ProTools”, dice antes de su debut porteño.
Aunque la combinación pueda parecer extraña, para Sudan Archives se trata de una actualización al presente de una tradición de larga data. “Creo que es algo medio ancestral. Estoy muy metida en la historia de la música, me gusta buscar y la cultura del violín y la del dance tienen mucho que ver. Antes, la gente iba a clubes, bares o pubs donde había un violinista, que era el que incitaba al baile. Para mí es algo inevitable, es histórico”, dice. Incluso asegura que su idea de tender puentes entre la pista de baile y la academia están lejos de parecerle una novedad. “Mucha de la gente que me inspiró hizo eso hace tiempo, y por eso uno de mis artistas favoritos es Fnracis Bebey. Él fue un pionero de la música electrónica en África, y estaba usando instrumentos tradicionales a los que les sumaba un beat. Cuando escuché su música por primera vez, me inspiró a hacer eso mismo con lo mío”, explica sobre la importancia que tuvo en su formación la obra del musicólogo camerunés. .
Si bien de chica empezó a zambullirse en la música junto con su hermana, Parks entendió rápidamente que lo suyo no eran los proyectos colaborativos, sino encontrar la manera de perfeccionar su propia aventura en solitario. “No es que era algo que quería”, dice sobre el derrotero que la tiene como única protagonista. “Fue algo que me di cuenta que tenía que hacer para poder hacer mi música. Mis opiniones sobre cómo quería que suene lo que hago eran tan raras para los demás que simplemente no había manera de hacerlas compatibles”, explica. Ahí también radica la idea de refugiarse detrás de un alias con nombre de banda, en una contradicción precalculada. Para Parks, la carrera del artista es un ejercicio de narcisismo porque no muestra a la persona, sino lo que esa persona quiere mostrar de sí misma.
“Cada artista debería saber el enorme privilegio que significa eso, porque te permite hacer un balance entre poder expresarte a vos mismo, y al mismo tiempo ser esta persona accesible para las masas”, dice sobre lo que la lleva a escudarse detrás de Sudan Archives, aunque también reconoce que esa dialéctica comienza a entrar en crisis a medida que el show avanza. “Si lográs compenetrarse lo suficiente, te olvidás de quién sos y se pierde un poco la distancia con eso que obsesiona a los fans. Ellos se crean una idea de vos y lo que quieren es ver a su artista favorito”, reflexiona. Incluso, Parks también hace un análisis del dancefloor por fuera del costado lúdico, y le encuentra una justificación aún más devocional: “Mucha gente cree que la espiritualidad y salir, irse de fiesta, beber y demás son dos mundos separados por los tabúes religiosos, pero para mí la son la misma cosa. Son herramientas para soltar el ego y tener un momento en el que ser libres”.
En esa tensión entre un instrumento creado hace más de 500 años y lo último en tecnología, para The BPM Parks creó un alias, The Gadget Girl, un nombre que bien podría aplicarse a ella y los equipos que hacen posible su show. “Me pareció que era una manera de contar una historia, del esfuerzo para ser una mujer independiente. Salió después de ver (el dibujito) Kim Possible, que me encanta, porque ella usa gadgets para salvar el mundo, y sentí que podía hacerlo todo por mi cuenta, aunque la historia que se cuenta en el disco explica cómo pensé eso y descubrí lo contrario”, explica, si bien el presente parece contradecir su lectura. Después de una temporada acompañada por algunos músicos en el escenario, Parks ajustó lo suficiente las clavijas del show de Sudan Archives para ser ella la única intérprete en el escenario, como se verá el jueves en Palermo: “Quienes vengan van a encontrar devoción. Me di cuenta que tocar en vivo es lo único que me importa realmente. Vivo, respiro y hago esto, nada más”.






